Ingesta recomendada de Energía y Nutrientes


De un modo coloquial, las ingestas recomendadas se pueden definir como "la cantidad de energía y nutrientes que es necesario ingerir para mantener un óptimo estado nutricional, que evitan las enfermedades por carencia y que ayudan a prevenir enfermedades cuya aparición parece estar, al menos en parte, condicionada por la dieta".

Estas cifras se representan en unas tablas que son emitidas por organismos de diferentes países. En la tabla 1 se muestran las ingestas recomendadas de energía y nutrientes para la población española. Se establecen para los distintos grupos de edad, sexo, nivel de actividad y estado fisiológico (gestación y lactancia) y para los distintos nutrientes (proteínas, vitaminas y minerales), teniendo en cuenta para ello los conocimientos científicos más recientes.

Las cantidades indicadas en ellas se refieren a personas sanas, que no fuman, ni consumen alcohol o fármacos habitualmente, puesto que algunas patologías, o el consumo habitual de tabaco, alcohol o algunos fármacos pueden demandar una cantidad diferente de algunos nutrientes. Igualmente, los valores que aparecen en las tablas solo son aplicables a personas de peso y talla medios, ya que la cantidad de energía (para mantener el peso) y de otros nutrientes, que necesita nuestro organismo varia en función del peso.

Además, el hecho de que se expresen en cantidades a ingerir por persona y día (por ejemplo, la cantidad de vitamina C que se aconseja que ingiera un varón de 41 años de edad es de 60 mg al día), no quiere decir que sea estrictamente necesario ingerir esa cantidad todos los días, sino que bastará con que la ingesta media de una serie de días (en torno a 10 o 15) cubra la cantidad.

La utilidad de estas tablas es muy diversa, aunque en general tienen un carácter más profesional que poblacional. Para los profesionales de la nutrición, las ingestas recomendadas son un instrumento imprescindible para poder valorar la adecuación o inadecuación de las dietas ya sean de individuos o de colectivos (cuanto más por debajo esté la ingesta real de la recomendada mayor riesgo de déficit), y poder planificar pautas de mejora (incluir en la dieta deficitaria alimentos cuyo consumo en una determinada cantidad sirva para cubrir las ingestas recomendadas de un determinado nutriente). Además, el poder conocer cuáles son los principales problemas nutricionales de los diferentes grupos de población (los déficits nutricionales más frecuentes en esos colectivos), les ofrece la posibilidad de diseñar, a partir de estos hallazgos programas de educación nutricional, en los que se difunda que nutrientes cabe cuidar especialmente en cada etapa de la vida.

Las ingestas recomendadas son también la base para elaborar las guías alimentarias, pautas que orientan a la población sobre el consumo de alimentos (expresado en número de raciones/día)que permite cubrir de una forma fácil y práctica las ingestas recomendadas.